sábado, 27 de enero de 2018

Conversaciones de cuatro

Habíamos terminado el taller , era el último día que nos veríamos como compañeros de clase, decidimos salir a tomarnos un juguito por ahí: palabras van y vienen, sin afán alguno, unas fotitos para refrescar el momento, entre chistes y risas. De repente Marcelo empezó diciendo: "tuve una chica hace tiempo , ella decía: que quería que todos los hombres la recuerden", -poniéndole énfasis a esas palabras-. Las tres oyentes atentas ante semejante declaración, nos volteamos y le dijimos: ¡sigue!. Él dice : "¡sí! ella decía que quería que todos los hombres la recordaran por lo buena que era en la intimidad" -lógicamente no lo dijo con esas palabras- . La Kari, muy prudente nos cerró la boca a las dos silenciosas ,-es que, yo no tenía que decir y Anita tenía la boca abierta- y karina alude: " A todos nos gusta dejar una huella mientras seguimos con vida". Anita se despierta y exclama: "¡ah, bueno! ¡eso sí!. A mi me gustaría que me recuerden por lo alegre que soy , me gusta que la gente se divierta y sepan que yo puse el espíritu festivo". Karina dice "es verdad, me gustaría que me recuerden porque -según yo- doy consejos a la gente. Quiero que nadie se sienta mal y ser yo las que los anima". Hasta que por fin proclamé algo : estoy de acuerdo con lo que dicen, de esa manera nos negamos a morir. Karina, opina: " así es, la gente se aferra a la vida, dejando huellas en su diario vivir y cada quien lo hace con lo que le de más sentido". Esta interesante conversación me recordó a "Eros y civilización" de Herbert Marcuse , el interpreta la propuesta hecha por Sigmund Freud. El negarse a Tánato(dios de la muerte, griego) . El No morir , remarcando el territorio, del que nos hemos hecho dueño, tomándola como única razón o especial manera de seguir con vida. Asentando base de existencia con nuestro quehacer cotidiano, ya sea en nuestra profesión, o lo que se conoce como filosofía de vida. Seres de cuatro, dos y tres patas, dueños de ideas y realidades a medias. Buscadores de lo que nos fue negado, por esa energía que parece que existe a ratos, pero después no hace pensar que no , y después que sí; sin saber si buscamos algo o alguien. Jugamos ajedrez con nuestro destino, enredados en tiempos desajustados. Tratando de encontrar la tuerca o el tornillo que nos calce, en el fondo sabemos que no está por ningún parte; ahondamos en los demás para ver si por algún rincón del "otro" está. Y justo cuando descansamos de preguntarnos, nos alimentamos de breves ilusiones, tanteando a ratos pasajes gratos; causando risas estruendosas de satisfacción, quizá eso es, la felicidad: pequeños momentos , nada más. Sigamos aferrándonos a la vida , entre metas, gustos y disgustos, provocando suspiro , alientos y necesidad para el mañana, solo VIVIR viendo . Ahora Karina, -se atreve a preguntar lo que yo negaba entre sorbos de jugo- "¿ y tú , cómo quieres que te recuerden?". El jugo de coco estaba tan azucarado que me produjo una tos muy acertada, y las fotos como último recurso de olvido.

Delia Pin Lavayen

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