La nota arrugada decía: "Recogí todas mis cosas, lo olvidado, quémalo."
Estaba escrita con una letra borrosa, casí incomprensible, fue necesario leerla tres veces, por que no se entendía y no lo creía.
Marío con una suave sonrisa , se detuvo en el marco de la puerta, dirigiendo la mirada hacia la cama y dijo : "Ya no huele a viejo".
Sus pasos se apresuraban hacia el anaquel de la cocina , se preparó café , abrió el diario y el primer título tenía escrito : "un avión ha aterrizado cerca del volcan Humedad". Siempre tuvo curiosidad , de saber porque ese volcan tenía ese nombre tan raro, y últimamente había escuchado muchas veces la palabra: humedad. Sus mejillas estaban mojadas y frías; limpió su cara , mientras sorbía un poco de café.
El celular en el bolsillo retumbaba cerca de su ingle, provocándole una pequeña erección, no interesaba saber quien llamaba , solo frotaba el aparato contra su pene...ya erecto , las hojas del períodico arrugadas y rotas habían caido al piso , mientras sus dos manos lo presionaban fuertemente como nunca antes lo había hecho, no conocía la razón , solo deseos inmensos de hacerlo; abajo por la ventana: una joven se agachaba , no importaba porque lo hacía, fue el pretexto perfecto para sacar lá última gota que salia de sus adentros. Su respiración era muy profunda , y el sudor de su cara muy caliente..., ya más sereno sentía aún placer al frotarse, complacido en la posición en la que se encontraba, sin ningún apuro y satisfecho. Otra vez el celular vibró otra vez , lo observó y era ella , la que lo acababa de dejar , sin preámbulo alguno. No le respondió, echó el movil al cesto junto con el papel higiénico humedecido de su espeso semen. Se lavó la cara, recogió las llaves, al cerrar la puerta recordó que tenía que finiquitar un negocio fuera de la ciudad y debía darse prisa.
Delia Pin Lavayen.
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