sábado, 27 de enero de 2018

El oficio de criticar

Cotidianamente en los diarios, TV, radio. La crítica , sea esta formal y si es mejor informal, siempre será considerada una gran sobreviviente del pensar y el decir, sino fuera por el lenguaje ( gestual , escrito o hablado ) este no tendría relevancia alguna; la crítica, -cuestiona- conductas, del entorno social, político, económico , cultural, etc, etc; Pero casi siempre para refutar, el sentido "inadecuado" de los sujetos en cuestión. Al revisar algunos escritos, que llamaron mi atención, no es con el afán de "criticar”, sino inquietudes referentes hacia los que escriben sobre el teatro en Guayaquil ¿Qué valor tiene la crítica? ¿Ser sólo, intermediaria entre el sujeto y el espectador, con carácter de opinión evualuatoria, sobre un hecho en cuestión? Ó ¿son solo palabras, frases , que no logran cambios en la sociedad?. La crítica debe ser objetiva y clara. Pero dice Roland Barthes: "el crítico debe conocer sobre: lógica, historia y psicoanálisis, para desenvolverse desde una visión antropológica, y así entender, el planteamiento estético, desde su historia y psiquis”. Lo tomo a Barthes como una simple referencia adecuada en esta ocasión, porque él compara la crítica del "crítico" del antes y del actual, en su libro : Crítica y Verdad. Ahora lanzo una pregunta: ¿Analizamos al teatro guayaquileño desde sus hechos históricos, sociológicos y psíquicos? En los escritos que he podido analizar no se ven más que quejas , querer modular de manera sutil: como debería ser el teatro guayaquileño, No se nota un interés de verdad que el teatro cambie en esta ciudad por parte de los que la critican; es que, si no existieran los del Juglar , no habría que escribir sobre el teatro. En otras palabras, no habría que padre matar, es necesario que muera el padre para seguir reforzándolo en el ejercicio de las artes escénicas. NO hay cuestionamientos a fondo sobre este tema, conjeturas que solo informan sin más, ni más. Para no ir muy lejos ¿se practica la autocrítica, antes de formalizar una crítica?
 La critica teatral en Guayaquil esta en pañales aún. El mismo hecho de ser, casi todos, los que estamos ejerciendo el teatro: Autodidactas, se carecen de algunas teorías relacionada con: arte, política y sociedad latinoamericana y del mundo en general, recordar que siempre el entorno socio-cultural es lo que motiva el comportamiento de los pueblos y su arte. Pero si esta crítica se la acompañara con lecturas que nos hagan re-accionar en conceptos y parámetros del ser-actor- e indivuo-social, comprometiéndonos de manera "objetiva" en la ejecución de la palabra. Me atrevo a señalar, que los críticos del teatro guayaquileño, están anudados mentalmente con los años 80 igual como los actores de antaño, que no pueden olvidar al Juglar. Hay un cordón umbilical que los liga entre el uno & otro. Volviendo al oficio de críticar: ¿Qué tan objetiva es una crítica? Ernst Cassirer dice: la subjetividad es la objetividad de la humanidad. Creer que somos críticos conscientes el 100% es irrisorio y más aun cuando hablamos repetidamente de un tema, lo volvemos panfletario , y el ree-leido , ya no tiene ningún valor referencial, ahí es cuando juega un papel importante: el psicoanálisis, ¿que estamos diciendo cada vez que hablamos sobre el terrible teatro de Guayaquil? Pregunta que quedará en el aire y quizás nunca tenga respuesta. La crítica, desde mi punto de vista: es un oficio que tiene gran peso de subjetividades muy bien marcadas pero no reconocibles para su propio autor. No existe un distanciamiento brechtiano todavía, se escribe frases laceradas , heridas, fastidiadas, que no invitan ni siquiera a una leve crítica "objetiva", sino  juzgamientos sin sentencias. 

Delia Pin Lavayen

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