Todas las mañanas desayuno hierbas hervidas, ( ya me acostumbré a tomarlas, al principio era raro su sabor ... pero, bueno ); me marcho al trabajo, horario que cumplo de 7 a 7 ... ¿ que hago...? registro a los recien llegados , eso dice mi jefa doña Trémula , escribo nombres que nunca sabré de quienes son , si me atraso una hora o si faltara un día ,encontraré en mi escritorio 80 carpetas más ... Ya lo ha dicho a doña Trémula: -No hay excusas para faltar. Los muertos no se enferman y peor no se enamoran.
Ya tres años durmiendo en mi bóveda , sin extrañar un cuerpo ... es más no soporto el calor , imaginarme que alguien aspire cerca de mi oido, es un fastidio...
-¿Pero,... por qué no conozco a ningún muerto de mi vecindario... no lo entiendo?
Ayer justamente doña Trémula me invitó a tomar té de hierbas a su boveda , queda muy lejos de la mía, caminamos mucho, escuchamos pasos...yo un poco desconfiada. Ella me dijo: No te afanes, ellos están alerta igual que nosotros.
-¿ se refería a los vivos??? -¿Doña Tremula porqué la veo solo a usted en este mundo?
-y ella me respondió secamente: - Yo fui tu madre y juré que nadie te apartaría de mi lado, por eso estás acá , decidí que viviéramos en este lugar lejos de todos y cerca de las dos.
Mis pasos cesaron , mi boca cerrada empezó a hormiguear , mi barriga latía , mis piernas soplaban , podía escuchar como se convertían en vientos fuertes , mis manos se hicieron nada , mis cabellos, en culebras asesinas, se delataban... y ella , aquella tremenda mujer, horrorizada:
- ¡Oh no!!! me sigues odiando , desde aquella vez... tus ojos han recordado todo ... ¿qué piensas hacer ahora que estamos destinadas a permanecer juntas en la eterna muerte?
Sentí un fuerte ardor en mi rostro , pero no quemaba , era un calor que helaba más mi barriga , algo muy extraño... alcancé a preguntarle con mucho control :
- ¿Puedo volverte a matar????.
Desde ayer no la veo , alguien escribió una carta, diciendome : "Trabajarás sola , pues la experiencia fue adquirida por herencia y dedicación".
Capté y respondí: -SÍ, ACEPTO, sin ELLa en mi vida.
Delia Pin Lavayen
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